Contexto de la coyuntura

 



En Colombia, la violencia que han vivido las distintas comunidades indígenas tiene sus inicios desde la llegada de Colón hasta lo que se ha transformado a lo largo de la historia. En un primer momento, las problemáticas giraban en torno al surgimiento de las disidencias como las FARC, la cual se formalizó en 1968 y se denominó como una organización guerrillera insurgente, en consecuencia, de su constante lucha con el gobierno conservador dejó como resultado, el desplazamiento de miles de personas. Para la primera década de los años 2000 se dio la ruptura de los diálogos de paz en El Caguán y la formulación de la Política de seguridad democrática por parte del expresidente Álvaro Uribe, la cual insistía en la presencia de órganos de seguridad a lo largo del territorio nacional, donde se provocó el auge de la guerra territorial en los que habitaban las múltiples comunidades indígenas. Como resultado de la ruptura entre los disidentes y el gobierno, se estima que para el 2020, el número de víctimas Embera Katío es de 300 personas y el de los Embera Chamí, supera las 100 personas por lo que gran parte de esas comunidades se han visto obligadas a desplazarse a la capital. Para el 29 de septiembre del 2021, 700 indígenas Emberás se movilizaban para el centro de la ciudad a manifestar la vulneración de condiciones de alojamiento después de haber sido desplazados de la casa en la que se encontraban viviendo en el barrio Vista Hermosa y se asentaron en el Parque Nacional (El Tiempo, 2022a). La Secretaría de Gobierno y otras entidades del Distrito han mantenido mesas de diálogo con los líderes de las comunidades para dar alternativas sobre la reubicación temporal y el posterior retorno a sus territorios.

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